El destierro moderno
La sociedad urbana industrial moderna se afana en el deterioro y el aniquilamiento progresivo del ambiente natural prehumanista y en el culto pretencioso del artificio y del artefacto humano. Para ver árboles y flores, los habitantes de las neo-babilonias verticales huyen de ellas con sus vehículos contaminantes en busca de campos lejanos. El rostro de la naturaleza se transforma en recuerdo gráfico del tiempo de los abuelos rurales.
A modo de reflexión, formularemos tres preguntas que se plantean numerosos grupos de jóvenes desamparados, artistas, poetas y filósofos, así como algunos especialistas: ecólogos, sociólogos y planificadores, debidamente graduados en las universidades progresistas de nuestra época:
1) ¿Podrá la tierra sobrevivir a este indefinido crecimiento de una tecnocracia urbanista e industrial, declarada antinatural?
2) ¿Qué clase de hombre logrará sobrevivir en una sociedad artificial, dividida, masificada, marginada de su propio ambiente vital?
3) ¿Es equilibrada una comunidad humana que adora el “dios” llamado progreso no siendo éste más que una abstracción mental, escondida en un cielo inexistente, lejano?
Debemos aclarar, aun cuando sea evidente, que en la etapa actual de la evolución cultural, no se puede pecar de ingenuo, soñando con un imposible retorno colectivo al modo de vida arcaico y a la sana filosofía de la vida natural. No obstante, se pueden estudiar planes razonables y prudentes, creando condiciones para facilitar a quienes así lo desean, un retorno a la vida natural, aprovechando los poderosos recursos de la técnica moderna.
Pudieran fundarse, al margen de las grandes ciudades, aldeas campestres, agrícolas, campamentos de nuevo estilo, modernos y cómodos, para ubicar a los disidentes del “dios” progreso, quienes conforman el conocido éxodo de la ciudad a la vida rural, especialmente en ciertos sectores de la juventud actual.
Se trata de un signo alentador para intentar un experimento en este sentido, por supuesto, eludiendo el prejuicio hacia tales intentos y afanes, desvirtuados y marginados como suelen hacerlo los periódicos y demás medios de comunicación, estrechamente controlados por el sistema urbano-industrial instalado en el poder de la gran mayoría de las naciones actuales. Este movimiento espontáneo, debería estar respaldado por el Estado para descongestionar las grandes urbes, dando opciones democráticas a una parte de la población que quiere adoptar nuevamente la vida natural de sus abuelos.
Nota.- Este texto fue redactado como ensayo basado en la tesis de Marc de Civrieux “Apuntes sobre el mito y la tradición oral”
Escuchando: NickelBack
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Han escrito 1 comentarios de «El destierro moderno»
elosodelpan
Martes 08 de agosto, 2006 14:45.-
muy interesante, me recordo el ambiente del a novela de asimov, “El sol desnudo”, don de plantea una sociedad totalmente tecnificada y ajena al medio ambiente terrestre, incluso temerosa de el….ojala sobrevivamos para ver que sucede.
saludos


